Hay veces que el día no nos mira, no nos habla, no nos induce en el caudal de la vida. Pero con más o menos esfuerzo que invirtamos la realidad no cambia su esencia. Es verdad que nuestros sentidos nos confunden a veces y nos hacen perder la perspectiva de las cosas. Pero siempre hay momentos para estar triste y luego ponerse feliz. No hay que tragarse las emociones. Yo soy de es a política. Pero tampoco hay que dejar que un decaimiento de animo nos arruine el día.
Lo más sano es patalear un rato, desahogarse y luego continuar la vida con la mejor disposición.
Bueno esperamos que sea así. Se trata de tener esperanza y fe en el asunto. Y hay que invertir una cuota esfuerzo para levantarse. Aunque pareciera que no funcionara al principio pero con la práctica nos volvemos más hábiles para todo.
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